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Miércoles 09 de Marzo de 2011 06:06 |
- ¡Oh Jehová, Señor nuestro,
- Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
- Has puesto tu gloria sobre los cielos;
- 2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
- A causa de tus enemigos,
- Para hacer callar al enemigo y al vengativo.
- 3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
- La luna y las estrellas que tú formaste,
- 4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
- Y el hijo del hombre, para que lo visites?
- 5 Le has hecho poco menor que los ángeles,
- Y lo coronaste de gloria y de honra.
- 6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
- Todo lo pusiste debajo de sus pies:
- 7 Ovejas y bueyes, todo ello,
- Y asimismo las bestias del campo,
- 8 Las aves de los cielos y los peces del mar;
- Todo cuanto pasa por los senderos del mar.
- 9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,
- Cuán grande es tu nombre en toda la tierra! (Salmo 8)
¿Qué es el hombre? ¿Qué significado puede tener nuestra fragilidad, y la brevedad de nuestro tiempo ante la inmensidad del cosmos? Nadie como Jesús para proporcionarnos la respuesta. Precisamente el maestro de Nazaret cita conceptos de este salmo para mantener una controversia de las muchas que tuvo que sufrir ante los fariseos y escribas, en defensa y realzando los pequeños y sencillos que le aclamaban en su entrada triunfante en Jerusalén. Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?
(Mateo 21:16) Para el mismo Hijo de Dios que tuvo que asumir la condición humana, la verdadera dimensión del ser humano radica en descubrirse a sí mismo desde la pequeñez, en comunión con Dios Una caña pensando. Así es como el científico Pascal definió al hombre. Como una caña, lo más frágil de la naturaleza, pero una caña "pensando". Con aquella primera huella humana en suelo lunar, el hombre constataba su prepotencia dominadora una vez más. Pero ni la NASA, ni ninguna autoridad humana ha sido capaz de definir al hombre tal y como Dios lo creó. El crucificado en fragilidad expuesto ante "los grandes" de la tierra. Contemplando este contraste obtenemos una visión más correcta. Los humanos solemos confundir la grandeza y la pequeñez de las personas y las cosas.
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