SI NO LO VEO, NO LO CREO
Jueves 10 de Marzo de 2011 00:00

Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
(Juan 20:24-31)

Parece ser que la casa donde estaban reunidos era un hogar, un lugar de alabanza y comunión. Ahora el grupo de los apóstoles está completo; días atrás Tomás no estaba reunido con ellos, y por este motivo no pudo participar del gozo de la aparición del Señor. Sus compañeros se lo explicaron todo, pero a él le pareció demasiado exagerado para ser creído. Se negó a participar del gozo general.

No lo creeré (v.25) ¿Había olvidado que el mismo Jesús prometió resucitar al tercer día?. En un sentido, creemos que est
á bien no aceptar como objeto de nuestra fe nada que no tenga bases fiables. ¿Pero no era sobre la promesa de Jesús lo que ahora le comunicaban como un hecho indudable? Nuestras convicciones y esperanza no se fundamentan en la arena inestable de rumores, leyendas o tradiciones dudosas, está en la firme realidad histórica.

Dichosos los que sin haber visto han creído (v.29) Habla de nosotros los que en este mundo no hemos disfrutado del privilegio de haber visto y oído el Señor. ¡Claro que nos hubiera gustado participar de esta gloriosa experiencia! Pero Dios suple con creces nuestras necesidades; El día que nuestros ojos el contemplarán en gloria Él no será un extraño, un desconocido, ya que tenemos la oportunidad de conocerlo.
y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. (Apocalipsis 22:4)

Las cosas escritas (v.30) Concluye Juan. lamentándose no poder escribir las cosas que tiene guardadas en su alma!
Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. (21:25) Y lo creemos. ¡Es tanto lo que de nuestro Señor, de su carácter, de sus excelencias y maravillas aún no se ha dicho. Es infinitamente más de lo que los apóstoles, los profetas y aún los ángeles han dicho. La eternidad no bastará para conocer todo cuanto a él se refiere.

 

 
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