| YO SOY EL BUEN PASTOR |
| Viernes 11 de Marzo de 2011 00:00 |
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Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. (Juan 10:14-17) El adjetivo griego que el Señor usa para "bueno", καλὸς (kalós), se traduce en otros pasajes bíblicos como excelente, insuperable, el mejor. Notemos que el Señor alude a pastores que ejercen la actividad de pastar las ovejas, y los llama "asalariados", "extraños" interesados únicamente en crecer a su favor. Por contraste, ¡gloria a Dios! , Él como Buen Pastor, expuso y sacrificó su vida para salvar de toda condenación a las que, por fe se saben y se ven como ovejas de Cristo. "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. ¿A qué vida se refiere? A la única que sólo el Creador, el Pastor por excelencia, puede dar! Vida que se encarna en ilusiones y en certezas. ¡Qué preciosa esta verdad!, Que en un mundo lleno de las contrariedades, del desencanto y la decepción, Cristo puede y quiere saturar de vida, la vida luminosa de la fe, de las certezas, de la seguridad! Vida en abundancia, y no la anémica y escasa que se encuentra en las habituales fuentes de placer en las que se zambullen las criaturas sedientas. La sorprendente revelación del propósito de su venida a nuestro mundo la resume así: "Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar." (v.18 ). Algunos han creído ver en el patíbulo del Calvario no más que una víctima inerme, abatida por el desamparo. Todo lo contrario: Nadie me quita la vida, dice, así recuerda las reiteradas ocasiones en que intentaron, sin llegar nunca a conseguirlo, asesinar a golpes de piedra. En Nazaret, lo arrastraron hasta una colina, para despeñarle y hacer del mismo su sepulcro, en Jerusalén, y en muchos lugares más, se cegaron en un intento satánico para apedrearlo, como más tarde llegaron a matar el protomártir del cristianismo, el fogoso predicador Esteban. ¿Por qué nadie, en ningún lugar nunca se atrevió a autodenominarse "El Buen Pastor"? Responde el apóstol Pedro. "Porque en ningún otro hay salvación" (Hechos 4:12) Sólo Jesús, en cumplimiento del Plan Eterno del Padre de toda misericordia, de Dios, pudo ofrecer, y ofreció su vida inmaculada como precio del rescate de muchos . Entre estos "muchos", ¡alabado sea Dios!, Estás tú, y todos aquellos que por la fe aceptan la salvación y el Salvador. Una salvación que no tiene precio, ¡Dios la ofrece gratis! ¡Aceptala, disfrutala y compártela con otros! Grita Jesús, Pastor amado.
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